La Planta de la Manzanilla

La manzanilla es una planta de tallo ramificado, con flores redondas de centro amarillo y pétalos blancos que florecen en primavera y verano, y son muy parecidas a las Margaritas. Su tallo y hojas saben a hierba, y son muy aromáticas, mientras que sus flores son un tanto amargas, y despiden el tan conocido aroma a manzanilla.

Esta planta crece con facilidad en cualquier lado; aunque conviene no proporcionarle demasiada humedad. Tiene propiedades analgésicas, antibacterianas, antiinflamatorias y antiespasmódicas. Se utiliza como sedante e inductora del sueño; y también a modo de compresas o cataplasmas.

Nuestra cultura conoce sus propiedades medicinales –especialmente como cataplasmas aplicadas sobre heridas para aprovechar su efecto cicatrizante desde el siglo XVI; aunque existen registros más antiguos, que datan desde la época dorada del imperio egipcio.

Si bien hay varias especies de manzanilla, las más reconocidas son dos: La manzanilla Romana (Anthemis Nobilis) y la Manzanilla Común (Matricaria Chamomilla).

Detalles sobre la planta de la manzanilla

La manzanilla Romana suele ser aprovechada en cuanto a sus aplicaciones para usos internos, como ser preparar infusiones para aliviar problemas gástricos, o realizar buches y vahos, aunque también se utiliza mucho para aclarar cabellos rubios, y aromatizar el ambiente con su aceite esencial.

La Manzanilla Común, por su parte, es muy apreciada en lo que respecta al cuidado de la piel y la cosmética. Suele utilizarse para descansar y deshinchar los ojos enrojecidos, desinflamar zonas doloridas o limpiar heridas cutáneas.

También son conocidas otras variedades de manzanilla. Anthemis Cotula, comúnmente denominada “Manzanilla Hedionda” por su aroma y es utilizada para fabricar venenos fumigadores.

La manzanilla amarga es otra variedad, de flores pequeñas con forma de cabezuela muy indicada para los casos de anorexia, ya que se trata de un buen aperitivo y ayuda a regular los desórdenes del organismo que provoca esta enfermedad.